La meditación es pensar y considerar un asunto con atención y detenimiento para estudiarlo, comprenderlo bien, formarse una opinión al respecto o tomar una decisión. En otras palabras, es el arte del pensamiento consciente. Esto implica la capacidad de controlar el pensamiento, de poner nuestra atención en el sitio que queramos sin desvariar, sin ningún tipo de dispersión. Para muchas personas esta práctica es muy difícil, puesto que no consiguen dominar el pensamiento. En Momento Mima’t combinamos la meditación con la disciplina de la Yoga

La bulla mental

Esta alteración de la mente representa el estrés, el desasosiego en el que vivimos y la ensoñación. Es un escape que nos produce insatisfacción. En casi todas las personas esta alteración se encuentra presente en un 40% del tiempo. Muchos de nosotros nos perdemos en el tiempo recordando, debatiendo o imaginando cosas que no son reales. Lo que nos impidió encontrarnos con nosotros mismos y alcanzar nuestras metas. Cuando no estamos entrenados para dominar nuestra mente, la bulla mental aparece automáticamente. Nos saca del aquí y el ahora y nos distrae provocando retrasos en nuestros asuntos. En el mejor de los casos nos distrae y nos hace perder un tiempo considerable, con sus consecuencias.

La incapacidad de apartar a la bulla de nuestra mente puede significar que nos enredemos en ciclos viciosos. La aparición descontrolada de pensamientos insanos puede enfundarnos en la depresión, la venganza, la envidia, el odio y otras emociones que nos hacen daño.

Ensimismarse en nuestros pensamientos descontrolados nos aísla de nuestra familia y de nuestra comunidad. En los adolescentes es común que aparezca la ensoñación y los distraiga de sus responsabilidades afectando su rendimiento.

Cambiando nuestra mente

Si queremos alcanzar nuestras metas, ser exitosos y felices necesitamos cambiar ese estado de cosas. Debemos aprender a controlarnos para darle a cada cosa el sitio que merece. No se trata de dejar de soñar, se trata de soñar con propósito, para hacer de esos sueños una realidad, en todos los ámbitos. Se trata también de liberarnos de los pensamientos tóxicos que nos debilitan y enferman. 

Es importante tener paciencia cuando queremos cambiar una respuesta emotiva o una conducta. La constancia y la autorreflexión son los recursos que tenemos para provocar los cambios personales que deseemos. Se estima necesario trabajar un trimestre para incorporar nuevos patrones de respuesta emocional y 21 días para adquirir nuevos hábitos.

También es relevante entender que los cambios que se producen en el cerebro determinan las respuestas fisiológicas del cuerpo. De esta forma podemos aprender a tener respuestas controladas, cuando nos veamos en peligro.

Aprender a meditar no es tarea fácil, pero sí necesaria. El impacto de la meditación en nuestras vidas trae cambios positivos a nuestro cuerpo, mente y relaciones interpersonales.

Con 10 a 15 minutos de meditación ya comienza a mostrarse los cambios cerebrales, esto se debe a la neuroplásticidad, que es la capacidad que tiene nuestro cerebro de reorganizarse y cambiar. Gracias a esa capacidad podemos adoptar nuevos hábitos, pensamientos y prácticas.

Nuestro cerebro hace lo que está acostumbrado a hacer

Cada comportamiento, pensamiento y emoción es consecuencia del aprendizaje, que en principio se origina de la experiencia. Sin embargo, el que aprendimos se instala como modelo de respuesta para todas las circunstancias similares. Nuestras creencias son aprendidas y nuestro cerebro ha desarrollado hábitos para repetir o reforzar estas creencias. Cada vez que repetimos un comportamiento profundizamos en la tendencia del cerebro al proporcionar la misma respuesta.

Por esta razón, es que tenemos o construimos patrones emocionales y conductuales que se van a repetir automáticamente. Estos comportamientos generalmente se repiten sin que tengamos conciencia de ello. Por eso, nos resulta difícil identificar los cambios que debemos producir para sanear nuestras relaciones y prácticas de vida.

Cambiar es difícil

Como carecemos de conciencia sobre los hábitos que tiene nuestro cerebro, tenemos la tendencia de aceptar nuestros razonamientos y prácticas como verdades absolutas. Sin someterlas a revisión, mucho menos a comprobación. Los cambios en el cerebro no se producen poco a poco, en lo que se podría llamar un proceso lineal. Los cambios en el cerebro se producen de repente. Una consecuencia de esta dinámica es que cuando queremos cambiar, esperamos observar el cambio progresivamente y cuando eso ni siquiera se asoma, nos frustramos. Gracias a ello, muchas personas que desean aprender a meditar se quedan en el camino. Pero, dada la importancia de la meditación para nuestro crecimiento personal, se hace necesario intentarlo hasta conseguirlo.

La postura es importante

Cuando nos dispongamos a meditar debemos cuidar de la postura, la postura manda el mensaje correcto al cerebro para iniciar el proceso. Es importante para que con ella favorezcamos los siguientes aspectos:

  • Funciona como señal para que el cerebro esté dispuesto a cooperar en el proceso. Contribuye a establecer el ánimo necesario y la concentración requerida para alcanzar la meditación
  • Permite que todo el peso del cuerpo recaiga sobre los isquiones (huesos que se localizan a la mitad de las nalgas), en lugar de sobre la zona lumbar. Lo que hace que el resto de la parte superior del cuerpo se encauzca de forma natural y la propia fuerza de gravedad de la Tierra lo mantenga en equilibrio.
  • Favorece la relajación automática de los músculos proporcionando mayor elasticidad a la caja torácica, lo que va a permitir una respiración más profunda.
  • Alinea los meridianos y chakras del cuerpo aumentando el campo electromagnético.
  • Evita la lasitud y previene la incomodidad y/o sobreexcitación
  • Mejora la autoestima de la persona, puesto que la posición es erguida, asociada simbólicamente al desafío, poder y tenacidad.

La respiración en la meditación

La respiración es un recurso para nutrir el cuerpo y controlar el pensamiento. Por lo tanto, toda  meditación debe empezar con una seguidilla de respiraciones profundas. Lo adecuado es fijar la atención en la respiración, controlando cada paso de la misma. Este ejercicio nos enseña a controlar el pensamiento ubicándonos en el aquí y el ahora. La concentración en las sensaciones de la respiración provoca el silencio neuronal. Durante este tiempo de silencio se activa la corteza prefrontal dorso lateral (ubicada encima de las cejas). 

Beneficios de la meditación

Estudios han demostrado que meditar:

  • Disminuye el estrés, la ansiedad y la depresión, aumentando las emociones positivas y mejorando nuestra visión del mundo.
  • Reduce la sensación de soledad. Nos coloca en una mejor disposición para compartir conos extraños y con el tejido social que nos rodea, favoreciendo nuestras relaciones interpersonales.  
  • Favorece nuestro desempeño porque mejora la memoria, aumenta la capacidad de concentración, desarrolla la creatividad y nos proporciona mejor disposición al trabajo en equipo. 
  • Mejora nuestro sistema inmunológico.
  • Incrementa la materia gris del cerebro. 
  • Provoca el desarrollo de ambos hemisferios del cerebro favoreciendo el aprendizaje y todos nuestros procesos cognitivos. 

Existen varias posturas para meditar. Sin embargo, la más conocida es la flor de loto. La experiencia, las limitaciones físicas y la edad van a determinar cuál debe ser tu postura. Nunca debemos tener la pretensión de realizar una postura que nos resulte incómoda, porque esto impide la naturaleza de la meditación. Por último, nuestra recomendación es que te inicias en esta actividad con posturas sencillas como estar sentados. De ser posible, incorporate en nuestro curso de yoga en Momento Mima’t para aprender a dominar la técnica y empoderarte de tu crecimiento personal.